Un proceso de selección puede decantarse a favor de un candidato menos preparado, simplemente porque la entrevista revela al entrevistador cómo sería trabajar con esa persona a diario.
Muchas veces se nos olvida, que el candidato para el puesto no debería cuadrar solamente por su perfil profesional, sino por cómo es como persona. Al final y al cabo, con esa persona pasaremos más tiempo semanal que con nuestros amigos.
Quizás esa es la mayor diferencia entre una entrevista intermediada y la corporativa.
Ambos, tanto los reclutadores externos como los internos, buscan a un candidato preparado, uno que cumpla los requisitos obligatorios y a su vez, aporte algún valor añadido a mayores.
No obstante, cuando ya están a punto de contratar, el reclutador interno, a diferencia de uno externo, prioriza candidatos que serían compatibles con la cultura de la empresa y encajen con su modo de ser con los otros miembros del equipo.
En cuanto a las empresas pequeñas, la selección puede llegar a ser aun más meticulosa debido al coste que le supondría formar a una persona nueva cada año.
Teniendo todo esto en mente, puede que seas el más preparado de todos y no recibir la oferta o en cambio, no lucir tanto en el currículum, pero tocar la fibra del entrevistador.
Lo que sí deberías hacer siempre, es preparar la entrevista.
Para facilitarte la preparación, aquí van 8 cosas no tan obvias que deberías evitar en una entrevista laboral.
1. No te ensimismes antes de la entrevista
Es obvio que a una entrevista laboral deberías llegar antes de tiempo. Pero incluso si eres super puntual, no deberías ensimismarte y desaprovechar ese tiempo tan valioso. La mayor parte de los candidatos después de llegar a su lugar de espera, obvia el resto de cosas que pasan a su alrededor. Observa lo que está sucediendo, fíjate en el ambiente y el personal con el que tratas. Interésate por saber cómo se llaman, qué más salas puedes visitar. Son detalles que pueden decidir tu entrevista posterior.
2. No des respuesta larguísima cuando te preguntan “Cuéntame algo sobre ti”
Deberías saber venderte en 60 segundos. Como si te topases con alguien en un ascensor y te preguntase a qué te dedicas. Para capturar su atención deberías saber describir tu historia laboral, a qué aspirar y tu valor añadido (para el puesto en cuestión) en menos de un minuto.
Haz hincapié en los hitos y las cosas más relevantes para el puesto en cuestión.
3. No intentes ser el protagonista de la entrevista
Asegúrate que tus respuestas son concisas pero cortas y sobre todo presta atención a lo que te pregunta el entrevistador. Por autodefensa ante el estrés, tendemos a responder de más. Pero si lo miras desde la otra perspectiva, si ya en la entrevista tomas el protagonismo, uno puede pensar que en la oficina tampoco pararás de hablar.
4. No des demasiados detalles sobre tu vida privada
Aunque suene injusto, contar cosas de más sobre tu vida personal, puede influir negativamente tu proceso de selección. Incluso los reclutadores son humanos y tienen sus preferencias. Si a ti te encantan los gatos y le cuentas al entrevistador que tienes 7 en casa cuando él los odia, puede que de manera indirecta muevas tu balanza de afinidad al lado contrario. Un punto en sí probablemente no sea decisivo, pero varios acumulados podrían declinar la balanza a favor al otro candidato.
5. No hables sobre lo que habéis conseguido como un equipo, habla sobre lo que has conseguido individualmente
Cuando hablas sobre lo que logró tu equipo sin dejar claro qué parte o responsabilidades tenías tú en el proyecto, puede que el reclutador no tenga claro de lo que eres capaz. Está bien enseñar tu faceta de un trabajador en equipo, simplemente no olvides que la entrevista debería revelar sobre todo tus habilidades individuales.
6. No uses ejemplos del voluntariado, tus estudios o vida privada
A no ser que te acabes de graduar y no hayas trabajado nunca, no uses esos ejemplos para venderte. Todos los ejemplos que proporciones al reclutador deberían ser relevantes y basados en tu previa experiencia laboral. Si intentases a demostrar al entrevistador que eres un organizador nato con un ejemplo de cómo organizaste un concierto benéfico en el instituto de tu hijo, de manera indirecta podrías dar señales de que estás más enfocado en los asuntos fuera de puesto laboral. La mejor manera como demostrar tu relevancia para un puesto es con otros ejemplos de tus puestos similares.
7. No olvides preguntar cuestiones informadas sobre el puesto
Si no preguntas acerca de aspectos relevantes sobre el puesto, al reclutador le puede indicar poco interés o poca preparación por tu parte o incluso poco interés en ti mismo y tu presunto lugar dentro de la empresa. Con unas preguntas más concisas, no solamente revelarás tu genuino interés en el puesto, sino también podrás descubrir que no es realmente lo que buscabas o para lo que estarías preparado.
8. No faltes el respeto a nadie en todo el proceso de selección
Esto puede parecer obvio pero cada vez más las empresas priorizan tener un ambiente laboral agradable y sano. Si pasas por la recepción, como si te topes con el personal de la limpieza u otros candidatos, sé agradable y agradecido. En muchas ocasiones los reclutadores después de entrevistarte preguntan a otros miembros de la empresa cómo los habías tratado y qué les habías parecido.
Por el mismo motivo, demuestra ganas y positivismo desde el primer momento, a veces ni ellos saben que te buscan a ti, hasta que te vean.
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2 respuestas
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